El cuchillo corta cuando se mueve
SOBRE N11
'Uno de los factores que más ha contribuido a forjar ese sincretismo culinario es la emigración. La emigración ha incrementado la apuesta en contacto de sistemas alimentarios diferentes, los de la sociedad de acogida y los de los emigrantes. Este encuentro conduce en no pocas ocasiones a la modificación de las prácticas alimentarias en algunas de las siguientes dimensiones: formas de aprovisionamiento; modos de preparación y de cocción; reparto de las tareas; ritmo y duración de la comida; reglas de hospitalidad; adhesión a las prescripciones religiosas a su rechazo, o reglas y relaciones entre generaciones. Se podría decir que, gracias a la emigración, lo extraño está cada vez más presente en lo propio. En nuestra sociedad tiene lugar una verdadera rutinización de la extrañeza. La sociedad actual construye de hecho un tejido de relaciones entre los diversos grupos sociales en virtud de los cuales se realizan muy variadas convergencias o síntesis personales entre elementos e identidades de la más variada procedencia.
Este otro extracto del capítulo ‘Comida entre culturas’ del libro ya citado ‘Cocinar, Comer, Convivir’, refuerza como la emigración, la adaptación, la creatividad, la apropiación, la reinterpretación y hasta lo que algunos podrían sentir como traición, son espacios de posibilidad culinaria - y añadimos también - artística, que nos permiten experimentar, generar pensamiento crítico y ‘rejuntarnos’ alrededor de la comida, en este caso en la mesa de Comidas Criollas. Para seguir ahondando en la práctica contextual en la que se enmarcan algunos de nuestros proyectos, en cada lugar donde se despliega este trabajo, entrevistamos a personas que usan el cuchillo en su día a día. Un cúmulo de saberes ancestrales que nos enseñan cómo el gesto diario da forma a la herramienta así como la herramienta da forma al propio cuerpo. Una relación de reciprocidad que nos tiene captivados.'